Yo soy enemigo público de aquellos programas que se convierten en especie de vitrinas para que pedófilos disfruten verlos.
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Martes 08 de octubre de 2019 12:00 AM

No es un secreto que la televisión está huérfana de contenidos inteligentes para niños y/o adolescentes. Tampoco es un secreto que los adolescentes no necesariamente consumen televisión abierta como antes por lo que las televisoras locales han dirigido la mayoría de sus contenidos al público ya cautivo y leal a cada marca.

Los programas de humor o sátira que deberían ser los que traten de captar a estas audiencias, cada vez tienen menos contenidos para jóvenes y de divertidos tiene poco o nada. Algunos shows entienden como "lo que quieren los jóvenes" la chabacanería, el mal gusto, el chisme o la vulgaridad, cosa que no es cierta y sobran pruebas de ello.

En ese buscar nuevos formatos para que la generación más joven consuma televisión, se han presentado cosas tan aberrantes como Pequeños Gigantes hace unos años en Telemetro o Big Brother hace unos años por TVN. Para ser justos debo reconocer que Nex, Oye, Más23 y Sertv no han recurrido a aberraciones televisivas para obtener puntos de audiencia o seguidores en redes sociales. ¡Amén!

Yo soy enemigo público de aquellos programas que se convierten en especie de vitrinas para que pedófilos o depredadores sexuales disfruten verlos cual lobos hambrientos.

A diferencia de otros shows donde se usan a los niños para entretener a adultos y que he criticado sin compasión alguna, con Top Chef Jr. me pasa todo lo contrario, a pesar de que sus protagonistas son menores de edad y les explico antes que me agarren a "pelonera" cibernética.

Yo estoy feliz con Top Chef Jr., punto. Estoy muy feliz por esta propuesta que se transmite todos los martes hoy puede verlo por el 13 porque estamos hablando de un ejercicio de ver televisión en familia. Un ejercicio de educación por medio de la cocina, por medio del entretenimiento, por medio de la comida. Por medio del sagrado ejercicio que es el placer de comer. No hay lugar donde uno aprenda más en un hogar que en la cocina. Ese aprendizaje va desde el cocinar hasta el fregar los trastes que se utilizaron.

Ya usted debe estar cansado de que se lo escriba, pero los shows de cocina normalmente son encuentros de amor. Son el reflejo de un amor por un ser querido, por esa abuela que te hacía tu plato favorito o de esa madre o padre que viste prepararte algo con amor. También es disciplina. Si a eso le sumas que son menores de edad los que están reflejando en televisión nacional esto, entonces es un show redondo en su fondo, en su esencia.

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Hay una abismal diferencia entre otros formatos donde los protagonistas son menores de edad y ponen a las niñas a bailar como "teiboleras" y Top Chef Jr. No hay formar de compararlos. Por eso estoy feliz. Porque es una muestra de que sí se puede hacer producciones con mejores de edad cuidándoles su dignidad.

Top Chef Jr., que es para efectos de televisión como el hijo de Top Chef Panamá, como propuesta de entretenimiento está muy bien logrado. Cumple con todos los ritmos que exigen este tipo de contenidos de concursos de cocina.

En esta primera edición la gente de Telemetro seleccionó, atinadamente, a la Sra. Delyanne Arjona como presentadora y como jurados o críticos a la Chef María De Los Ángeles Echeverría Ex participante/presentadora de Top Chef Panamá y al cocinero Rubén Ortega-Vieto. El resultado al aire es maravilloso.

¿Qué es lo mejor de este equipo de críticos-jurados-presentadores? Que dentro de los jóvenes que son no dejan de generar empatía con los participantes, pero también de transmitirles y exigirles disciplina y respeto al arte de cocinar. Los jurados en un perfecto balance y respetando la edad de los participantes han sabido encontrar el punto exacto entre enseñar-divertir-corregir tan indispensable para este formato y estos participantes, pero también para los tiempos que vivimos ¡Bravo!

Y no, no hablemos del casting porque esto sí que es de aplaudirle de pie a la producción. Aquí sí existió un trabajo de pinzas y el resultado es un crew de 8 participantes delicioso para televisión. Cada uno es como el ingrediente perfecto para un buen plato de comida.

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¿Qué le añadiría aunque la franquicia original no lo contemple? Tips de seguridad o cápsulas -aunque sea patrocinadas- de precaución de y para niños en la cocina. Sí, porque muchos niños inexpertos en la cocina los están sintonizando.

¿Qué es lo terriblemente malo de esta producción? Su tiempo al aire porque cuando apenas nos estamos conociendo participantes-audiencia eliminan a tres de un solo machetazo y queda la competencia en 5 "cocineritos" lo que se traduce en que mientras les tomamos cariño y escogemos a nuestros preferidos ya se acabó la temporada. Es como invitar a alguien a comer y le quitas el plato con la primera probada. Así no se vale.

No hay lugar donde uno aprenda más en un hogar que en la cocina. Ese aprendizaje va desde el cocinar hasta el fregar los trastes que se utilizaron.

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